Friday, February 26, 2010

Mis vísceras te odian

El problema es que la piel tiene memoria.
Que me arrancaría el tacto si pudiera.
Que en el momento más feliz, o el último feliz, apareces de repente.
Que no se puede vivir sin parpadear
y tú habitas mis ojos cerrados.

Que ni siquiera tengo derecho a soledad.

Wednesday, February 24, 2010

Es un pasillo muy largo y mal iluminado.
Y tú estás ahí, pero te puedes ver caminando. Es como si tú y tu cuerpo ahora fuérais dos.
Y en el pasillo no hay puertas, ni ventanas.
Y sigues andando, sin saber muy bien dónde vas.

Así hasta el final. Porque eso seguro: hay un final.

Sunday, February 21, 2010

Berlín, diciembre 2009
Reconstrucción.
Porque la infalibilidad no existe.

Monday, January 18, 2010

Après nous, que des clous, aucun regret.

Las zapatillas, son demasiado blancas. Pero quizás dé igual, al fin y al cabo es de noche y en esta ciudad ya no hay gatos.
Más rápido, un colchón, tres mil recuerdos, sólo las puntas enganchadas en la cremallera. Dos mentiras, un email. Siempre oír no en el último momento.
Sabes que es mentira. Y no. No pienso quedarme a dormir, tú has visto la hora que es, pero yo sólo quiero llegar a casa, subir las escaleras y ahogarme poco a poco otra vez en el calor de los radiadores.

En diciembre todavía hacía frío ¿te acuerdas?

Friday, December 18, 2009

Aminetu Haidar ha vuelto a casa.
Y yo me he quedado despierta hasta saber que es verdad que ha llegado (no tan) sana y salva.


Y mi habitación está tomada.

Sunday, December 06, 2009

Prólogo a la primera parte

Coge el boli y mira por la ventana. Acaba de dejar de llover. Escribe acaba de dejar de llover. Desea con todas sus fuerzas que algo lo saque de ese atolladero en el que está metido. Suena el teléfono, es una correduría de seguros. Correduría, bonita palabra. Cuelga de golpe, cansado de tanta publicidad. Vuelve a mirar por la ventana. Es una pena que desde la silla negra en la que está no se puedan ver los coches. De choque. Son las siete de la tarde y ya es de noche. Era una tarde de otoño, escribe.

Friday, November 20, 2009

qué mejor forma de empezar el día que despertando.

Monday, November 09, 2009

Mother did it need to be so high?

Pocas cosas me dan tanto miedo como los muros.
Un muro se construye sobre el miedo. Y el miedo es el detonante de la peor de las violencias: la que creemos justificada.

Para nosotros, los que no entendemos ya de rupturas Este/Oeste, que vivimos en un mundo dividido en Norte y Sur, y si acaso el comunismo nos parece algo romántico, que sucedió alguna vez, y siempre lejos, el muro puede acaso parecer una pared más. Porque aunque cambiara el mundo, desde aquel momento en que Hungría empezo a llenar de agujeros ese telón de acero del que habla una canción de Sabina, allá por el verano del 89; el ser humano ha seguido vallando el mundo.

Berlín se recupera de sus heridas, se llena de cicatrices, y no deja ni un momento olvidar su pasado cuando caminas por sus calles. Berlín fue arrasada por la guerra, y los berlineses divididos por el muro. He visto a una mujer llorar por que la dejaran pasar al otro lado, a una multitud gritar, he leído una y mil veces las centenas de alemanes que murieron intentando atravesarlo, y aunque me suena lejano, no me extraña. Porque si aun hoy se permite que se construyan muros, cada vez más altos, más vigilados, rodeados de armamento, amenazantes; si todavía hoy celebramos el blindaje de fronteras para sentirnos protegidos, de qué me tengo que extrañar.

Y no es que no me emocione el final de la Guerra Fría y todo lo que conllevó. No es que no me emocione el reencuentro de amigos y familiares y el hecho de que todo fuera por iniciativa popular, cada uno con su martillo tirando un muro que todos creían ya perpetuo, no es que no me emocione pensar que si ellos pudieron, nosotros (todos) también podemos cambiar el mundo. Es sólo que pienso que aún queda mucho por hacer.

Saturday, November 07, 2009

Nothing to do today but smile

Anoche tuve un sueño. Aunque no sea seguro, aunque tú no estés aquí para agarrarme cuando casi salgo volando más allá de la terraza y nadie nunca quiera quedarse a tomar té (a las cinco).
Anoche tuve un sueño y éramos felices.
No sé muy bien quiénes éramos. Así que voy a dejarlo en un tú y yo. Y cogeré la bufanda antes de salir de casa. Y no había poesía en los andenes, quizás hubiera profetas. Pero estaban demasiado ocupados persiguiendo su tren, maldiciendo a su jefe y creyendo en la crisis como jamás ningún dios ha sido venerado.

Ni siquiera el hombre del tiempo me puede dar las noticias que necesito
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