Cafe de media tarde
La casa está vacía
Siempre pasa.
Todas las puertas cerradas,
las ventanas oscuras
y una breve amenaza de rendición,
de cuentas sin números que valgan lo que indican.
Dos mitades,
pero eso ya lo habías pensado antes.
Así que ponme un poco más de leche, y dos de azúcar,
que he vuelto a no saber lo que me gusta.