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Tuesday, June 21, 2011

Sí, vuelvo a ser egoísta.

A decirte que las hojas que hablan de tu irreemplazable pérdida se están poniendo amarillas. Que Vicente Verdún escribió algo tan bonito como de verdad, que hoy he encontrado en uno de mis cajones. Que ojalá estuvieras aquí para decirme que no pasa nada, que lo que tenga que ser será, y que me espera un futuro brillante. Por muy necesarias que sean las panaderas. Que te EcHo Tanto de menos.

Tuesday, October 19, 2010

Carta

Empecé a estudiar Políticas, ingenua de mí, porque quiero cambiar el mundo. El mundo se puede cambiar de muchas formas, y creo que tú lo cambiaste sin estudiar Políticas. Lo que necesita el mundo es gente capaz de decir "por ahí no", pero también "mejor por aquí". No necesitamos respuestas absolutas. La absolutez es una de esas chorradas, que no ha servido para nada más que para odiar y para matar. 
Me hubiera gustado que estuvieras aquí ¿sabes?. Las rencillas en la Facultad, me recuerdan a aquella tarde de junio de antes de Zamora. (Si la humanidad se rige por el nacimiento de Cristo, al que muy pocos vivieron, yo tengo derecho a esta pequeña microcronología). Esa tarde de antes de Zamora en la que me explicaste en qué cree un Anarquista. Y que los anarquistas pueden ser limpios y aseados. Gente de bien, que hasta el bien se lo quieren quedar ellos (los otros, nous par rapport à eux, Psicosociología básica).
Te echo de menos, ¿sabes? Y es curioso y es absurdo, porque en el fondo, eras ese alguien al otro extremo del pasillo, pegado al teléfono, escuchando jazz y rodeado de libros, al que iba a visitar siempre que me quitaban una de esas guías telefónicas, y entonces medíamos todo lo que había crecido. Ahora ya no hay pasillo. No hay la otra cocina, no hay puerta de atrás. No hay Jonathan, no hay Yamila. No hay nada. 
De vez en cuando veo la tele en tu butaca. Pero desde que no hay bodas reales, no es lo mismo. Ojalá dejara de verdad de haber bodas reales.
Sólo quería decirte que he encontrado ese otro camino (que no es la Tercera Vía que ni es tercera ni es vía ni es nada) del que me convenciste una noche de abril en el ascensor cuando tú volvías del teatro y yo de mi primera (auto)defensa ante un tribunal.
Esto está ganado.

Sunday, October 17, 2010

Entrada con dos enlaces.

Da igual lo que digan los médicos o los periódicos. Yo sé que es hoy cuando hace cinco años que.


Sunday, May 18, 2008

mírame, soy feliz

Hay pocas cosas definitivas,
pero no seré yo quien te eleve a las alturas.

Si siempre estuviste
abajo.

Y ahora,
intangible.

Sunday, October 21, 2007

el 10.6 desde el 11.7

Dicen que mi vecino de abajo es alguien importante.
Todos los días le llega correo, y le traen todos los periódicos a casa. Le llega tanto correo, que nunca cabe en el buzón.
A veces, no se puede llamar al timbre de mi vecino de abajo, y hay que estar muy en silencio al entrar en casa. Dicen que es que está
hablando por la radio.

Me han dicho que hay gente que lo odia. Lo cierto es que varios conocidos lo quieren conocer.

Tiene una columna en el periódico, que dicen que llena de palabras
ácidas que dan en el clavo, que despiertan conciencias, y dicen lo que nadie más se atreve.

Por lo visto, mi vecino de abajo es de izquierdas, ateo y republicano.
Algunos lo llaman rojo.

A mí, mi vecino de abajo me invita al teatro algunos domingos, y los actores lo miran con miedo o respeto.

Mi vecino de abajo come siempre a las dos en punto.
Bueno, menos los sábados. Los sábados compartimos taxi, mi vecino de abajo, su hija y yo, él va a la emisora, nosotras a clase de teatro.
Después siempre vamos a comer a algún sitio. A mí me gusta cuando comemos huevos fritos, a él ir con su harem a comer un buen cuscús [entonces nos sentamos descalzos y en el suelo].

Mi vecino de abajo siempre creyó en mí. Y le gusta cuando bajo a utilizar su enciclopedia o a preguntarle alguna duda. A mí me gusta preguntarle cosas sobre África, porque dicen que estuvo mucho tiempo en Tánger, y sabe hablar árabe.


Dicen que mi vecino de abajo tiene la mirada triste. Pero lo cierto es que sonríe como nadie, con una boca grande. Porque mi vecino de abajo parece un gigante, como Top, su Bobtail.

Es un hombre muy elegante y educado mi vecino de abajo. Recuerdo cuando le dije que me gustaba su chaleco, y me contestó:está a tu disposición. En verano siempre lleva guayaberas, así que siempre que vamos a México le traemos una nueva. Pero hace mucho que no vamos.
No se entiende la letra de mi vecino cuando escribe. Escribe siempre en negro. Tiene el ordenador justo delante de la ventana, y trabaja mirando su parte preferida de Madrid, entre montañas de libros, música y llamadas de teléfono.

Mi vecino de abajo me dejó llorar sobre su hombro toda una noche, y luego me dejó su pañuelo. [Hay que ver lo limpios que se te han quedado los ojos], cuando pensé que no lo lograría me dijo que sólo tenía que encontrar otro camino.

A mi vecino de abajo le gusta que baje a patinar los domingos a la calle Fuencarral, y después vamos a Olavide a tomar algo.





Dicen que mi vecino de abajo me quiere como a una hija, y puede que sea verdad.


Friday, October 19, 2007

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dos

Monday, July 02, 2007

viene del 30 de Junio [83]

"Recuerdo con toda claridad el pequeño crujido que hacía al mordisquear el pepino. Las personas, al morirnos, dejamos atrás unos pequeños y extraños recuerdos"
[Haruki Murakami, Tokio Blues]

tu reloj sigue en hora, y a las 22:22 sueña que lo apoyas en la mesita de noche y te ve dormir.

Recuerdo de ti la sonrisa picarona y sincera y la mano en la espalda, dándome apoyo.


Cosas que basta intuir.
Ni ver ni oír.

Friday, October 27, 2006

Thursday, October 19, 2006

me vale cualquiera de jazz (siempre que sea buena).

Un año. Como si se hubiera gastado la pintura roja, y efectivamente he estado bajo el cielo sin estrellas (ni Norte) en tu Chamberí... y ni anarquista ni socialista, ni todo lo contrario.
Por debajo de mis pies no retumban palabras ácidas, ya nadie habita la penúltima página del periódico. Pasa el año, y crece la ciencia, tanto como tú. Y aquí, ni arriba ni abajo, me acuerdo de ti....A veces no hace falta ver las cosas, basta con intuirlas.