Cuando tu nombre tiene tres letras
Quizá sea por eso que es tan difícil tomarme en serio.
Verás, yo me acuerdo de ti siempre. Hoy, simplemente, me acuerdo de la tristeza de tal día como hoy hace siete años. Y tengo ganas de tomar rabas y blancos. Y de ver tu sonrisa tan llena de arrugas.
"No te jode, si lo nuestro hubiera acabado en el beso, también nosotros tendríamos final feliz. Pero las películas acaban al principio."
Y vele a otra con los idus llenos de buenos augurios. Aunque no sea marzo.
Cuando yo no tenía pueblo, tú me diste uno. Fuiste un refugio en el que encontrar duendes, y tener una niñez de las de antes, de las de los libros.
Me diste olor a chimenea, nueces de nogal, pastoreo y veranos lluviosos. Lagartijas al sol. Me diste noches de Perseidas, un lápiz y un papel para escribir. Me diste un nombre, me diste un chándal.
Todas las aventuras que pudiera imaginar.
Y te estaré eternamente agradecida, porque nos queda eso:
la eternidad.
Beatus ille.