Friday, March 16, 2007

salida cuarenta y seis A

Y de repente, paró de llover. Paré de olvidarte. de querer-
te.
Supe entonces que había muerto. Que nunca volvería a disfrutar de los mismos placeres como antes de aquel grito.
Actuaste como la cuerda del puenting, y regresé a casa casi intacta y con la adrenalina rebotando por las paredes de mi red de circumbalación

6 comments:

jaio said...

Suena como si no hubiese habido cuerda en el puenting.

Javier Herque said...

Bueno , si deseas lluvia te puedo prestar ; si deseas vida siempre esta cerca de ti…a veces es tan sencilla que no valoramos su presencia y nos derrota su ausencia; si deseas devolver el grito seremos voces…seremos oídos; de los neurotransmisores con ansias de acrecentar el latir de las sienes lo mejor es sacarlos cuanto antes de nuestros recuerdos.

Un beso

peter k said...

puedo entrar en ese juego de rebotes y de gritos y de calles sin salida pero con lluvia???

se parece tanto a mi sueño adrenalinico, en el que, de repente, paro de olvidarte!!

besos paz, y primavera

Danelí said...

[te]
pienso en extrañar
en tocar
en detener
en respirar
en esperar
__________te

(ayer volví a caminar sola bajo el amarillo recién llegado,y he vuelto a preguntarme a qué sabe caminar con alguien al costado, jugando a otoñarse...y no he encontrado más respuestas que salada caída)

pepa said...

paró de llover...
te imaginas que parara de llover para simpre?
habría acaso algo más triste?
pero no...
porque llueve siempre
porque no podemos olvidar
porque no podemos dejar de querer
porque no puede parar de llover
no para siempre...


un abrazote..

Botas de agua said...

brutal