Sunday, June 10, 2007

Cáncer de silencio, anemia de abrazos



Así sonará. Como el silencio.


Nunca se me dieron bien las despedidas.
es sólo que no tengo nada que decir.

Sólo que hasta aquí hemos llegado.

11 comments:

La niña perdida said...

Yo todavía no estoy preparada para el sonido del silencio.
Nos queda mucho por decir, gritar, escribir...
Pero me encanta esta canción.

Un beso violeta de domingo.

Tristancio said...

Querida Paz (me atrevo a decir "querida" como una vez me atreví a romper el silencio), hoy en Santiago el frío me traba los dedos. Vi tu mensaje, que hablaba de silencio, en mi territorio y quise entenderlo viniendo al tuyo. Y entendí, te estabas despidiendo, anunciando tu ausencia. Dices que no tienes nada que decir, sin embargo, intuyo que estás sintiendo mucho. Sólo deseo, con el alma, que estés muy bien, y que cuando decidas regresar, anunciando presencias, avísame también, como hoy me cuentas que te vas. Te extrañaré, pequeña de corazón alborotado, y desde esta cercana lejanía, esperaré tu regreso, porque regresarás, en ese barco que un día partió de ti, llevándote.

Abrazos, Paz... mil abrazos.-

botas de agua said...

Yo me sumo al atrevimiento de tristancio, querida Paz, y le sumo otro atrevimiento muy mío, el de pedirte que no te vayas. Hay un proverbio hindú que dice: "cuando hables, procura que tus palabras sean mejores que el silencio". Como no hay ninguna de tus palabras que no lo sea, me cuesta aceptar que calles. Como para mí este rincón es necesario, me cuesta aceptar que tendré que renunciar a él. Desde el prisma más egoísta, confieso.
Y desde el otro prisma me pregunto: ¿qué puede estar sucediendo en tu lado del mundo para que decidas recurrir al silencio? ¿Qué podría hacer yo? Abrazarte contra la anemia, erradicar esa metástasis silenciosa. No quiero que desaparezcas de este lugar que es el único en el que podemos encontrarte.
Y a pesar de todo lo respeto.
Y a pesar de todo esperaré que vuelvas.
Y lo que es seguro es que te echaré de menos.
Y no dudes nunca que guardo estos momentos compartidos, que ya son míos, para que te piensen, aunque sea, en silencio.

Danelí said...

nos acompañamos, aunque haya silencio.
(creo que de una u otra forma se inicia un período de despedidas).

muaaacks!

B E S A Z O

Paz said...

Paz dijo...
Niña Perdida:
Gracias por el beso. El violeta es un color acertadísimo para este atardecer al que asisto en silencio, con una única idea en la cabeza: todo lo que tengo que decir, ya lo he dicho.

Querido Tristancio;
El silencio se me anuda a las manos, a los ojos. Aquí,
allí y en mis sentimientos cadenciosos. seguiré acudiendo a leerte, no sé si me atreveré a comentarte, ahora que he decidido marcharme (peco de una cosa abominable llamada orgullo), pero te leeré y estaré atenta a tus mensajes. Me he sentido aquí como en mi casa, pero las huidas me persiguen. Se agradece la acogida con abrazos.

Botas de Agua:
Pensaba en ese proverbio a la hora de marcharme. No sé si lograré sentir la necesidad de rellenar los huecos de los cuadros que quedan por colgar, no sé si sobreviviré al silencio o si tendré que matarlo con alguna locura, con algún disparate. Me alegra ver que encontraste otro lugar al que acudir en caso de necesidad. El cáncer parece irreversible, pero ya se sabe que a veces ocurren milagros. (dejo la puerta entornada al marcharme).

Dan:
Ya no concibo las noches sin tu intuición y nuestros planes transatlánticos. Gracias

botas de agua said...

entonces, buenas noches en este domingo triste en el que te vas, disfruta de tu tiempo, sé feliz... yo te pensaré. Si dejas el blog abierto, te releeré. si decides cerrarlo, te soñaré. y esperaré ese día en que las palabras vuelvan a hacerte sentir que tienes algo que decir (perdona la osadía de pedirte que te quedaras). Un fuerte abrazo.

amandine said...

no.
no quiero.
no quiero que te vayas.
no quiero que te vayas y con él las palabras tuyas, objeto de tu pensamiento, espejo de tu alma, reflejo de tus sueños.
(debería respetar tu decisión...)
pero no.
no quiero.
no quiero que te vayas.

un día llegué hasta ti. Y mis almendras se enriquiecieron de sabor y texturas nuevas. Y mis sueños se vistieron de los colores de tu nombre y tu jovencísima madurez.
eres brillante.

y no.
no quiero.
no quiero que te vayas.

me alivia saber que tu puerta queda entornada...tan sólo una rendija es necesaria para que entre alguno de mis duendes y te acompañe allí donde sea decidas ir.
aunque quiero que sepas que
NO
NO QUIERO
No QUIERO QUE TE VAYAS.


Un beso, mi niña Paz. (no quiero que sepa a despedida)
Un sueño: hoy está claro...que regreses si decides marcharte; si no vuelves, que sea para que tus palabras regresen a tus labios y puedas romper el silencio con un grito de alma en PAZ.

(te releeré cuando sufra ataques de nostalgia de Paz)...

pepa said...

No creo que seas una mujer sin decisión, de hecho, pienso que si dices algo es porque lo sientes increiblemente, desde el fondo, y convencida.Por eso es tan díficl pensar en cualquier petición de "no te vayas por favor" pero aún así lo hago.
No tener palabras propias no significa silencio Paz, a veces encontramos nuestras voces en lo que otros han dicho (eso me sucede mucho contigo), no te vayas.
Puedes recortar de todas partes, puedes seguir compartiendo tus canciones, puedes hablarnos es mutlitud de lenguas, puedes esperar mucho tiempo y luego publicar, puedes..
y te estaré(mos) esperando.

Pero si es hora de decirlo, pues bien, gracias por todo, por venirte tan cerquita del sur del mundo y darnos todo esto.
me sumo a un comentario de más arriba, yo tb pienso que eres brillante.


nos leemos
un abrazote

pepa said...

y esto no me sabe a despedida porque aún no lo asimilo...

Paz said...

No me voy.

Me quedo quieta y en silencio. Pero no me voy.

Tierra said...

Que una suave brisa de poniente empuje delicadamente las velas de ese barco blanco en el que partes. Que la travesía te sea dulce y favorable. Que el mar esté en calma y que los delfines te acopañen jugando en la proa. Que la estela que dejes sea tan luminosa como la que han dejado tus escritos en mi alma durante este intenso tiempo de compartir aventuras. Que los puertos te acogan en abrazos maternales y que tu silencio sea el más atronador de los gritos para que te escuchemos los que nos quedamos a la deriva, ya sin tus palabras