Thursday, November 22, 2007

A mí Fernando me lo presentó su compañero de guerra

en esta azotea, Fernando y su amigo, posaron para dejar constancia de su buena memoria
joder con la palabra ausencia
tan difícil de olvidar cuando te mira desde la primera página.
cuando se murió su amigo, dudaron si decírselo.
la verdad, no me acuerdo si lo hicieron.
Yo por aquel entonces (otro aquel, otro entonces),
era una niña rubia y de mirada curiosa,
casi inquisitiva.
A él (el amigo), ya le hacía gracia desde hacía varios años.
Ya le había hecho muchas preguntas, y había jugado en su despacho.
Un día conocí a los que más tarde serían los gruñones del telediario,
y les hice gracia a ellos también.
Desde entonces, Fernando preguntaba por mí, no siempre, pero a veces.
Me llamaba Princesa del Cáucaso...
 no por la sangre azul,
ni por las heridas de las rodillas,
o las manchas de nocilla en la camiseta.
Porque era lo que yo quería ser...
bien me podía haber llamado actriz
o aventurera
o inventora
o...
por aquel entonces, quería ser muchas cosas.
puedo repetir que odio el cáncer si lo piden

3 comments:

Upita said...

Hace demasiado que no pasaba por aquí.
Y vuelvo a hacerlo para decir que se ha ido un grande, y para darte las gracias.

(K)

jaio said...

No me lo puedo creer, pero claro, es cierto, como si no? Y mientras un pais se reia de "a la mierda!" para el eras una princesa. Si es que nunca me canso de decirtelo. Tu infancia tiene puntos que nos sobrepasan a todos los demas juntos.

amandine said...

linda

princesa perdida
del Caúcaso
o de cualquier otro país
donde la palabra belleza
o la caricia tierna

(me están naciendo alas en cada lagrimal)

nunca se ausenta.