Sunday, April 06, 2008

verosimilitud

Por más que me miro, del derecho y del revés, no encuentro la puerta por la que logra entrar.
Se debe de colar por las rayitas de las persianas, bien de mañana, cuando los que trabajan de noche están todavía encerrados y los que trabajan de día están todavía durmiendo. Cuando la enfermera todavía no ha pasado la primera ronda de termómetros a todos los pacientes.

Entra y es de mañana, y está cansado, así que coge la almohada y se tumba en el suelo. Y se queda dormido.

Entonces, suena el despertador, con cualquier canción, absurda o no, o incluso con el estado del tráfico y el transporte público.
Y me despierto, a veces sobresaltada, a veces con total naturalidad, y lo apago.

Al principio, nunca me noto nada raro, y hago el desayuno, sorprendiéndome de no cortarme en cualquier mano, o de no quemarme la punta de la lengua. Leo el periódico muy por encima. Es entonces cuando descubro su presencia: se despierta.

Y me borra esa absurda sonrisa de ignorante, de ingenua, de feliz, de sin tapujos.
Y me la borra llenándome de dudas, de sueños rotos, de mundanal ruido y de lo que es: de vértigo.
Entonces, el miedo me impide salir a la terraza. Así que la lavadora se queda sin tender, y la ropa se queda arrugada, sin miedo de mostrar su verdadera edad.

5 comments:

Henry J said...

Srta…
En pies y con la gorra en la mano…


El vértigo es algo tan vivido.

Felicidades…

la niña perdida said...

quieren vernos caer...

=)

clara. said...

He topado contigo y me gusta lo que leo xD

Yo tampoco sé todavía por dónde entra el maldito...

:_)

DANI said...

Probablemente el antídoto pueda ser no levantarse con música, sino tenerla sonando toda la noche. A lo mejor teme a lo bello.

Besos

Javier Herque said...

La ropa siempre demuestra ser “femeninamente” inteligente…será cuestión de lavar ese vértigo con el mismo detergente que la ropa mientras abres la puerta de la terraza, sin que te vea la enfermera “de los termómetros”, y sonrías a los que aun trabajan…seguro que agradecen tu café con ojos azules y desparpajo en la pagina 13,5 del periódico.

Un beso desde la ventana de enfrente.