Saturday, November 07, 2009

Nothing to do today but smile

Anoche tuve un sueño. Aunque no sea seguro, aunque tú no estés aquí para agarrarme cuando casi salgo volando más allá de la terraza y nadie nunca quiera quedarse a tomar té (a las cinco).
Anoche tuve un sueño y éramos felices.
No sé muy bien quiénes éramos. Así que voy a dejarlo en un tú y yo. Y cogeré la bufanda antes de salir de casa. Y no había poesía en los andenes, quizás hubiera profetas. Pero estaban demasiado ocupados persiguiendo su tren, maldiciendo a su jefe y creyendo en la crisis como jamás ningún dios ha sido venerado.

Ni siquiera el hombre del tiempo me puede dar las noticias que necesito
.

Saturday, October 31, 2009

No me mires así. Me encanta ser una alma atormentada. Y tienes el don de la palabra, desgraciado. Aunque no sea tu turno.

Friday, October 16, 2009

Contra la pobreza

No hay tres mundos. Hay sólo uno.

Ahí es dónde te engañaron.

Thursday, October 15, 2009

Llevo media hora aquí pensando en cómo escribir todo lo que me pasa por la cabeza. Y no he llegado a ninguna conclusión.

Saturday, October 03, 2009

al respirar propongo ser quien ponga el aire
Vetusta Morla

Lo bueno de todo esto es que mañana nadie se acordará de nosotros.
Aunque no estemos muertos.
Es bonito saber que somos invisibles, o insensibles. Que pasa sobre nosotros galopando una historia, y nos deja aplastados, amoratados. Y mi costilla rota, de la que no nacerá ya ningún hombre. Porque el Génesis queda ya demasiado lejos como para reinventarlo.

Thursday, September 24, 2009

acronismos

hoy he creído que era ayer.
Vermos qué pasa mañana.

Monday, September 21, 2009

Madrid

Dicen que somos cuatro locos. Pero me da igual. Siempre me ha gustado esta ciudad.

Y si tengo que escoger, escojo el paseo hasta el Retiro un domingo por la tarde. Sí, por las calles más de moda de la ciudad, con una tienda altermundista especializada en caramelos, por ejemplo. Escojo llegar por la puerta de la Independencia, el estanque. Ese Mickey Mouse tan grande que siempre me dio tanto miedo. Como tanto miedo me dan los mimos disfrazados de indios llenos de arcos y de flechas, de soldados camuflados entre hojas parece que nevadas, con las pistolas cargadas, espero que de agua. Incluso los mimos inofensivos me han dado miedo. Escojo los puestos de pulseras y pendientes de un hippy alemán afincado en Madrid que al irme me sonríe y quizás sepa que nos veremos a la misma hora la semana que viene. El color de las hojas verdes de castaño con sus ribetes en diferentes marrones ahora que ya llega el otoño, y las hojas que llenan de parches un césped que estos últimos días ha estado mejor regado que de costumbre. El sonido de los djembés en el estanque. La chica que persigue al joven atleta en una bici holandesa y el niño que por poco no me atropella subido a unos patines que a penas si es capaz de conducir. La niña que se avalanza sobre su padre arrollada por el niño que llegó rodando unos metros más allá tras esquivarme. Todos los acentos, los no te alejes demasiado, los mi nuevo piso está en y me cuesta tanto más barato. Porque últimamente nadie se muda a un piso más caro. Las niñas que son del barrio, y a las que visten tan elegantes para ir a parar a la tierra del parque, y las madres que vienen con tacones. El incendio que se adivina en el cielo de Madrid al volver, cuando una vez leída ya la prensa del domingo, hace frío. Y ya sólo quedan los latinos bailando bachatas y los chinos practicando tai-chi. El Palacio de Cristal y las fachadas ornamentadas con azulejos de motivos vegetales. La vieja que lee el periódico con más ganas que el tarot, y me regala dos cartas a cambio de la crónica. La crónica de qué. De sucesos. Siempre de sucesos.

Sunday, September 13, 2009

cuestión de atmósfera, ya sabe

Eres quizás mi último refugio. Un último abrazo. Última certeza de ser yo. Tal vez el único.
Y sin embargo no lo sabes.

Porque el pasado está mejor donde estuvo.

Sunday, August 16, 2009

Geografía del recuerdo

(escrito el 5 de julio con un boli robado en l'Alliance Française de Bruselas)




Las casas son estrechas y altas y los jardines pequeños e inundados. Una selva prehistórica invade las primaveras y las largas largas largas ramas de los árboles parecen rendirse en Breda todos los inviernos. El caos invade las rutinas, diferentes según el día de la semana, y un otoño largo y sigiloso acaba por calarte hasta los huesos cuando cumple el quinto mes.
Nadie entiende nada, pero todos hacen como si, y saben que, en realidad, ese país tan pequeño no existe, y hace aguas. Pero los belgas disfrutan con el agua al cuello, y les gusta presumir de aquella vez en que su cerveza fue la mejor del mundo.


En la foto, un nudo de cables en el tranvía de la costa. En Knokke.