Tuesday, October 19, 2010

Carta

Empecé a estudiar Políticas, ingenua de mí, porque quiero cambiar el mundo. El mundo se puede cambiar de muchas formas, y creo que tú lo cambiaste sin estudiar Políticas. Lo que necesita el mundo es gente capaz de decir "por ahí no", pero también "mejor por aquí". No necesitamos respuestas absolutas. La absolutez es una de esas chorradas, que no ha servido para nada más que para odiar y para matar. 
Me hubiera gustado que estuvieras aquí ¿sabes?. Las rencillas en la Facultad, me recuerdan a aquella tarde de junio de antes de Zamora. (Si la humanidad se rige por el nacimiento de Cristo, al que muy pocos vivieron, yo tengo derecho a esta pequeña microcronología). Esa tarde de antes de Zamora en la que me explicaste en qué cree un Anarquista. Y que los anarquistas pueden ser limpios y aseados. Gente de bien, que hasta el bien se lo quieren quedar ellos (los otros, nous par rapport à eux, Psicosociología básica).
Te echo de menos, ¿sabes? Y es curioso y es absurdo, porque en el fondo, eras ese alguien al otro extremo del pasillo, pegado al teléfono, escuchando jazz y rodeado de libros, al que iba a visitar siempre que me quitaban una de esas guías telefónicas, y entonces medíamos todo lo que había crecido. Ahora ya no hay pasillo. No hay la otra cocina, no hay puerta de atrás. No hay Jonathan, no hay Yamila. No hay nada. 
De vez en cuando veo la tele en tu butaca. Pero desde que no hay bodas reales, no es lo mismo. Ojalá dejara de verdad de haber bodas reales.
Sólo quería decirte que he encontrado ese otro camino (que no es la Tercera Vía que ni es tercera ni es vía ni es nada) del que me convenciste una noche de abril en el ascensor cuando tú volvías del teatro y yo de mi primera (auto)defensa ante un tribunal.
Esto está ganado.

2 comments:

Paz said...

y que no tengo fotos tuyas. Pero sí una que nos sacaste tú, a las dos rubias, era mayo y era Fuencarral (pueblo). Éramos los tres. Viniste con chaleco.

el fantasma said...

mencanta